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Apagando luces


Cuando escribes, sabes que algo no va bien tan pronto como eres consciente de que te cuesta un esfuerzo teclear cada palabra, cada frase, formular cada idea que las sustenta. Es algo que me viene pasando de un tiempo a esta parte. He esperado a comprobar que no fuese un antojo pasajero antes de decidirme a expresar en voz alta esto que se me pasa por la cabeza, y creo que es el momento.

Iba a hacer un repaso a la trayectoria del blog, pero quiero que esta entrada, la última en una temporada, tenga poco o nada de autonostalgia. Lo que sí diré es que el blog estaba parado de facto y esto no es más que la ratificación de una realidad consumada. Lo dejo. Lo dejo por una variedad de razones, aunque en los últimos tiempos el microcosmos virtual me ha ayudado sobremanera a acelerar este anuncio. Cualquier cosa que no sea apagar el ordenador sin una sonrisa, no merece la pena.

Lo dejo porque esto chupa mucho tiempo y recursos personales y no quiero dejar de lado lo importante y lo que más me llena, que es precisamente lo que hay fuera. Lo dejo porque cada vez me ha ido compensando menos estar tan pendiente de una realidad virtual que, lejos de satisfacerme, cada vez me aburre más y eleva qué es lo que no quiero ser y a qué no me quiero parecer. Lo dejo porque me he cansado de que expresar una opinión equivalga a tener que defenderla hasta la náusea, implicando que miren aquí con lupa lo que en otros sitios obvian por pura comodidad intelectual. Lo dejo porque lo que importa a quien comparte sus pensamientos más o menos personales no es que lo lean mucho, sino hacerse comprender. Lo dejo porque no quiero ser el muerto del entierro, el novio de la boda o el niño del bautizo. Eso lo dejo para quien guste más de tales atenciones. Lo dejo porque nunca me he creído el personaje y me niego a que los que se creen sus propios avatares me proyecten encima su forma de ver a la persona y al personaje. No siempre se puede estar jugando a rol.

Lo dejo porque se me ha arrebatado el beneficio y el derecho a la identidad propia, diluyéndoseme en una opción editorial del mundillo de los juegos de rol que puede ser muchas cosas, pero no soy yo, ni es este blog. Lo dejo porque no me compensa que una crítica vehemente, si bien razonada y fundada en la intención y no siempre en el resultado, reciba por réplica la alusión personal a falta de mayores argumentos pertinentes a "la cosa" que se trata en cada momento,  asuntos que siempre he creído debatibles. Lo dejo porque no me compensa tener la bandeja de entrada llena de mensajes de apoyo con lo que muchos (y os sorprendería cuántos y quiénes) piensan y nadie se atreve a expresar en voz alta por miedo al "ostracismo social". Lo dejo porque me niego a formar parte de un mundillo regido por un buenismo que más tiene de pensamiento único que otra cosa, de corriente inamovible y pseudoreligiosa que te obliga a una decisión polarizada: o a favor, o en contra; y si es en contra... Lo dejo porque mi ego no está aquí, sino en el mundo real, lejos de las miserias personales que tienen la vista tan atascada en una pantalla de director que hallan halago y afrenta en cualquier frase o pedorreta mental de esta parodia de vida virtual. Lo dejo porque creo que he sacado lo mejor de esta experiencia: amigos de verdad, medios para realizar dignamente lo que siempre he querido hacer y un enorme aprendizaje de eso que tanto me gusta; y lo peor: una preocupante inmadurez de trato, de entendimiento y de obra. Lo dejo porque no sé ser hipócrita y, más veces que menos, no hallo réplica cuando busco la mirada. Lo dejo porque sé tantas verdades intestinas bochornosas; que la realidad de este mundillo está tan podrida en algunos de sus cimientos, que corro el riesgo de reventar. Quizá, cuando todo esto sea historia...

Lo dejo, en suma, porque no quiero perder la perspectiva y este ciclo toca a su fin. Toca hacer más cosas desde otras plataformas. Jugaré más, leeré más, disfrutaré más de las personas y no de sus nicks o avatares, que me importan un bledo. Dejo el hueco a los colaboradores, si quieren, para que expresen sus cosas en esta casa, aunque confieso que han supuesto para mí una decepción por cuanto su ilusión por aportar contenidos no se ha equiparado a la propia aportación.

Dejo esto abierto, para releer de vez en cuando la radiografía de unos pensamientos que han evolucionado con los años pero que han intentado hacerlo desde una coherencia a veces excesivamente combativa, es cierto; para releer las entrevistas que hice hace años y dejarme sorprender a cuenta de dónde se dijo digo y dónde Diego; para repasar mis ilusiones con los tráileres y mis decepciones con los visionados; para ver cómo era el mundo entonces y qué cosas estaban "a la última" hace años.

Haré el esfuerzo de dejar en dique seco mis perfiles en las redes sociales (será todo un desafío en Twitter, al que le había cogido gusto en los últimos tiempos) en un necesario periodo de abstinencia para recuperar, como espero, las ganas de ponerme detrás de un teclado, la perspectiva y compartir mis ideas con quien quiera leerlas y las ganas de luchar por algo en lo que creo. Así que no os molestéis si no respondo. Seguiré respondiendo al correo electrónico. Quiero dar un paso atrás, volver un poco al mundo analógico para recuperar el sabor de sorprenderme ante la estantería de una tienda, de ponerme en la tesitura de un cliente que no tiene por qué tener acceso a la red para completar su colección de juegos.

No renuncio a La Caja de Damasco, si acaso la única actualización que pasará por aquí con los meses (espero que semanas con la práctica), pero todo está por ver.

Espero volver, no lo niego, pero no sé si será aquí o en otro sitio (soy un animal de impulsos). Con todo, y por si las moscas, gracias por leer, por comentar, por dejaros azuzar, por sentir, por coincidir y por discrepar. Ha sido una aventura intensa, muy divertida y desagradecida a ratos, pero sé qué es lo que tiene decir las cosas como las digo, y a veces las digo como para enmarcarlas.

Hacedme el favor de nos ser buenos y de mirar en las penumbras donde no apunta el foco.

Hasta la vista.
Apagando luces Reviewed by Omar El Kashef on 10:36 Rating: 5

16 comentarios:

David Lanza dijo...

Pues sólo puedo felicitarte por todo este tiempo, y animarte a que emprendas aquel camino que creas necesario...!!! ^^

Mucho ánimo, y gracias :D

Wulwaif Ygliakson dijo...

Pues te echaré de menos, sobre todo esos comentarios, que en una terraza con birras no serían interpretados de la misma forma.

Ahora recarga baterías y nos vemos.

Aras Tremandur dijo...

Pues nada... razonada la decisión, tomada y hecha acto, solo puedo decir que nunca viene mal tomar perspectiva.
Yo particularmente creo que se pone en stand by un punto de vista crítico y necesario, pero la persona es lo primero y ahí no hay nada que decir.

Ánimo, suerte y a ver si vuelvo a ver movimiento en el blog y demás.

Un saludo.

Jose Valverde dijo...

Pues nos quedamos sin el tabasco de la web. Un verdadera pena quedarnos sin tus reflexiones y puyas crípticas.

Espero que vuelvas pronto, en serio.

Deka Black dijo...

Repitiéndome, y si se me permite el hacerlo...

Pues mucha suerte, hombre. Tambien es mala pata que te ocurra tras tan poco de trabar conocimiento contigo. Pero lo entiendo. yo tambien estuve un tiempo sin escribir por razones parecidas. Animo, y espero que vuelvas ;)

Max Watermelon dijo...

Me quedo con la penúltima frase ;)

AOH/Rasczak dijo...

En definitiva, lo dejas porque el buenismo a veces, los conflictos otras veces (algunas por diferencias de opinión irreconciliables, otras por gente irreconciliable que marca a fuego diferencias), y sobre todo porque a veces en este mundillo parece que hay gente casada con una opción y opiniones contrarias las equiparan a afrentas personales, te han acabado minando la moral y las ganas de meterte en jardines.

No seré yo quien te discuta la decisión, que ya discutimos en una ocasión cierta facultad de "atraer los flames" (o algo así, mi memoria ya no es lo que era) y al final todo eso pasa factura, que lo sé de buena tinta.

Con tu ausencia bloguera nos vamos a perder unos cuantos buenos intercambios de impresiones, de los que seguro que en unos cuantos te daría la razón y en otros buscaría una soga para hacerte una corbata ascendente.

Espero que al menos descanses de historias, que imagino que es la idea general de echar la persiana. Y si un día decides volver a darle a la tecla, ese engendro demoníaco que es la blogocosa rolera siempre está ávida de devorar a sus hijos. Con cariño, eso sí. XD

Sendel dijo...

El Opinómetro no puede desaparecer, seguro que pronto vuelves.

"Con ánimo de Ofender... Pienso, luego Opino"

Poco más que añadir que hasta pronto. Un saludo.

katakraos dijo...

Se echará de menos. Cagontó. :(

WilliamDarkgates dijo...

Yo le había agarrado gusto a tus artículos... que lastima. :( bueno, toma tu merecido descanso. Pero yo se que vas a volver XD

Teórico del Rol dijo...

Haces bien y haces mal. A ti y a nosotros.
Hasta pronto.

Alfonso Junquera dijo...

simepre es una pena cuando alguien abandona. Creo que somos pocos y cada vez menos, pero bueno por aqui andaremos el resto.

Carlos de la Cruz dijo...

La verdad es que si una afición termina siendo más una fuente de disgustos que de buenos momentos... sí, entiendo que prefieras cerrar el chiringuito.

Mucha suerte con tus proyectos, tanto personales como profesionales. Seguro que dejar a un lado el "ruido" de internet te ayuda a sacarlos adelante :).

Terrax el Maestro dijo...

Sólo diré una cosa, tirando de refranero: "Otros vendrán que bueno te harán".

Luis M. Rebollar dijo...

Joder, tío, he venido corriendo a ver que había pasado cuando me he enterado por ahí que chapabas el blog. Confieso que no te sigo aunque me gusta como te expresas, quizás porque disiento contigo pocas aunque fundamentales veces; eso que me pierdo.

Y corriendo, te digo, que he venido para echarte la bronca pues había oído que lo dejabas por no aguantar más la mierda que la peña te estaba echando encima. Te iba a decir «pero, ¿qué haces? ¡Ni se te oucrra!», porque ante los insultos de los mezquinos y los ruines no cabe tirar la toalla, sino la indiferencia o bien mi favorita, la respuesta contundente: que se vayan a joder a su puta madre.

Pero he llegado, y he leído la entrada, y... bueno, hablas de más cosas, y tengo que darte la razón. No es solo tener que aguantar chiquilladas, sino aguantarlas mientras realizas un esfuerzo que, la verdad no tiene recompensa ninguna. Lo se bien; varias veces he lamentado lo mismo en mi blog, y tengo claro que seguiré con el lo que siga, pero tiene los días contados porque es una actividad harto desagradecida.

Y además está lo que mencionas sobre la absorción digital, y que yo recalco especialmente: sí, internet nos une y nos proporciona medios e información, pero también nos absorbe el seso, y nuestra vida. Y eso se nota, se une a lo anterior, y hace que llevar un blog sea una actividad que muchas veces te haga preguntarte si realmente merece la pena.

Para que además vengan a insultarte, y decirte mediocre, sobre todo peña que tiene tiempo para ello porque lamás lo va a invertir en crear.

En fin, que venía a echarte la bronca por tu decisión, pero acabo dándote la razón, sobre todo por que vas a ganar en calidad de vida.

Suerte, amigo; nos vemos por ahí. ;)

Mario dijo...

Debo admitir que practico el buenismo (o lo procuro) en el rol bloguero (juego para pasarlo bien, ya tengo otras cosas en las que gastar bilis). No siempre estoy deacuerdo con lo que dices o con como lo dices, pero tambien es verdad que me has ayudado a pensar y reflexionar. Te lo agradezco sinceramente, espero que cargues pilas y si te apetece vuelvas, ya que aportas mucho a la bloguesfera.

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