miércoles, abril 18, 2012

'Intocable', un resquicio para la humanidad, por favor


Qué mal está el cine de acción. Qué aburrido resulta ya dejarse para nada los cuartos en la taquilla por enésima vez y que la cosa no levante cabeza. No cejo en mi empeño, como he dicho otras veces, de que algún día se vuelva a hacer buen cine de aventuras, de acción, fantasía y ciencia ficción, recuperando las ideas y poniendo a su servicio los efectos especiales, y no al revés. Pero la cosa ya cansa.

Menos mal que, de vez en cuando, te encuentras con un remanso de gran cine con unas pretensiones aparentemente escuetas, pero enormemente profundas en el sustrato. No hace falta irse a los retorcimientos existenciales de quien, si no hace un culebrón humano, parece sentirse desnudo. Más veces de las que creemos, el relato más sintonizado con el espectador se esconde tras las modestas hechuras de la sencillez.

Y me refiero a 'Intocable', film francés de Olivier Nakache y Eric Toledano en la batuta, y François Cluzet y un enorme Omar Sy a los instrumentos. ¿Qué instrumentos? El guionazo, la genial interpretación de todos los actores y la sugerentísima banda sonora que acompaña el conjunto. Ya desde el tráiles, 'Intocable' hace un honesto anuncio de lo que trae, sin trampa ni cartón o engaños diseñados en un despacho del departamento de Márketing para atraer a los incautos que luego no podrán reclamar el precio de una entrada.

En dos horas que se pasan volando, 'Intocable' cuenta la historia de un millonario paralítico que lo tiene todo materialmente pero es muy miserable en todo lo demás. Una hija en la edad más rebelde, viudo, solo e impedido físicamente, si bien rodeado de la opulencia de su estatus y el ejército de asistentes que lo tratan con la distancia pertinente de su función. El toque de color, ironías aparte, viene cuando, durante una entrevista a varios candidatos para ocupar un puesto de rehabilitador, se cuela el bueno de Driss, un inmigrante africano que vive en los arrabales de París con sus propias miserias sociales y familiares. Driss sólo quiere que conste que ha buscado el trabajo para recuperar el subsidio de desempleo, porque sabe que está desahuciado de antemano para el trabajo. Cuál es su sorpresa cuando Philippe, hombre de posición pero rebelde a su manera, decide contratarlo a prueba durante un mes.


Ahí arranca un relato de paralelismos improbables, donde ambos personajes llevan consigo la carga de sus respectivas miserias pero que, aferrados a un sentido irreverente de la vida, deciden afrontarla como les ha llegado. Esto se traduce en una concentración de situaciones simpáticas y entrañables por minuto que es difícil de ver en una comedia propiamente dicha. Y es que 'Intocable' no es una comedia, y ni mucho menos un drama de lágrima fácil. Haciendo malabarismos con los elementos que maneja, consigue situarse en un terreno intermedio donde la alegría, el humor y la sinceridad más irreverente son casi una necesidad para no sucumbir a la losa que nos impone una sociedad estereotipada y tendente a la cosificación de las personas. Su mensaje, basado en un hecho real, por cierto, es que cuanto más sofisticadas son las relaciones humanas, más artificios implican y eso lleva a la pérdida de lo esencial, que no son los valores en sí, sino la propia humanidad; la capacidad de mirar a una persona, esté en silla de ruedas o sea inmigrante, y no olvidar que es un ser humano.

En un momento de actualidad tan pesimista, 'Intocable' es un soplo de esperanza, siquiera durante las dos horas del metraje, llevado a cabo con un ritmo y un montaje llenos de inteligencia, moderando siempre la cantidad de ingredientes sin tocar jamás el exceso de unos u otros, pero con un toque de incertidumbre que siempre nos hará preguntarnos si lo que estamos viendo es la antesala a un drama, pero nunca gratuito. Una lección de cine humano, coherente y ajeno a la vitola de genialidad con la que algunos se empeñan en justificar sus propios galimatías cinematográficos, porque la verdadera genialidad, el auténtico arte, es saber hacerse entender a la primera, sin perder el humor; un humor que no deja de sobrevolar el film.

Reseñable es que esta película, discreta como pocas, esté llenando las salas de nuestro país y dure más de lo que hubiera cabido imaginar en la cartelera. Si aún estáis a tiempo, os recomiendo de corazón que vayáis sin pensároslo con un buen cubo de palomitas y la seguridad que haréis un paréntesis de lo más estimulante en vuestra rutina.


3 ideas ingeniosas:

Danais dijo...

Una película COJONUDA, humor inteligente y momentos dramáticos que huyen de la lágrima fácil. Al cine le sobran efectos y le faltan guiones como este. Películas como Intocable y Un dios salvaje, lo confirman.

Avatar dijo...

Si es que dan ganas de adoptar a los personajes... Ahora en serio, me pregunto si parte del éxito del cine francés no pasará por poner el talento al servicio de la industria y, especialmente, que en Francia no sobreexploten sus momentos históricos más dramáticos ;)

Aras Tremandur dijo...

A 23 de Abril, en los cines de mi ciudad, SIGUE estando en cartelera.

Amén a lo que dices... (y yo erre que erre en ver y luego leer XD )

Creo que es una película que deberían ver TODO el mundo.